miércoles, 23 de julio de 2014

¿Quién le teme al Clavel Inerte?

"Con la que aquí se llevaron por Ciccone no lo van a entregar".

¿Quién le teme al Clavel Inerte?escribe Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
A Amado Boudou, El Descuidista, se le teme. Es el hombre que sabe demasiado.
Cabe la pregunta. ¿Quién le teme a Boudou? Como si fuera la Virginia Woolf del drama de Edward Albee.
En este drama más doméstico, casi naturalista, las alternativas son unánimemente horribles.
Conste que La Doctora lo designó a Boudou, como compañero de fórmula, por un atributo doble (al margen de la guitarrita y del pelo al viento con la motocicleta).
Primero, fue por su debilidad política. Segundo, fue por no ser un jefe del peronismo.
Cometido el error, y asumido el papelón, La Doctora siente que no puede entregarlo.
Si lo entrega, supone que vendrán inmediatamente por Lázaro, El Resucitado. Hombre muy deprimido, al borde de la cesación de pagos (como el país). Planifica trasladarse desde Santa Cruz hacia el Chaco y quiso, según nuestras fuentes, enviar alguna moneda bastante considerable al Paraguay. Pero el presidente Cartes -como “la chica de al lado” del baión- dijo que no. Y eso que intercedió un misionero actualmente importante. Ampliaremos si viene al caso.
Decir Lázaro es una manera indirecta de aludir a Máximo, En El Nombre del Hijo. A quien le dieron un irresponsable poder, y en simultáneo desprotegieron.
Pero también poner a Lázaro en el primer plano, que largamente merece, es trazar una bisectriz para aludir a La Doctora misma.
Por la incalculable herencia económica dejada por El Furia. Y que no se supo, ni se pudo, manejar. Conste que no se trata de ningún reproche. Por lealtad elemental, la transparencia aquí no debía existir.
Lo reprochable, en cierto modo, es la tergiversación. El intento explícito de canonizar a El Furia como si fuera el Eternauta que ofrendó su vida por la felicidad del pueblo.
¿Quién le teme al Clavel Inerte?A esta altura, con la información que abunda, y con los multiplicados bolsos migrantes y ocultos, “sanmartinizar” a El Furia constituye una ofensa elemental a la inteligencia del argentino medio.

El optimismo es un pecado perdonable

“Con la que aquí se llevaron, a Amado no se lo van a llevar puesto por la tontería de Ciccone”, confirma la Garganta.
El efecto comparativo reduce el escándalo Ciccone a la magnitud de una propina. Caja de empleados.
Pero si La Doctora no lo entrega a Boudou el problema se le agrava. Se obstaculiza el demencial objetivo de continuidad. Aunque si pudieron ganar en 2011 con el contrapeso de Schoklender, perfectamente pueden arriesgarse al contrapeso de El Descuidista. Y mientras los palos vayan convenientemente para Boudou se postergan los palos para Lázaro.
Aunque parezca poesía, La Doctora planifica persistir en el poder. El cristinismo no se entrega.
Creen que le ganan, en primera vuelta, a cualquiera. Pero que también pierden en segunda vuelta con cualquiera.
Pero el optimismo es un pecado perdonable. Por lo tanto suponen que vale la pena dar la batalla.
Tiene encuestas de consultoras amigas que le aseguran contar con el favor del 30% del electorado.
Entonces el candidato preferido de su escuadra va a ser aquel que garantice contener mejor el 30. Y que se las ingenie para armar alguna política de alianzas que le permita abrochar el 40.
Se reitera aquí el escenario de 2003. Ganador será aquel que, en primera vuelta, salga segundo.
Como Néstor Kirchner, con el miserable 22%, en la elección que perdió con Menem, el ganador derrotado.

Los cautivos

En cualquier escenario, Boudou es un Clavel Inerte.
Traba a la colección de invierno de los postulantes que La Doctora impulsa, y que complementan la acción programada de esmerilar a Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol.
Ninguno de ellos aún aparece en pantalla, donde figuran, lo más campantes, Mauricio, Sergio y Daniel. Los protagonistas de la consagrada miniserie.
Se precipita Sergio Urribarri, El Padre del Marcador, para colarse en la foto.
Con tal de ser ungido por La Doctora, Urribarri se atreve a cargarse, en la campaña, hasta al propio Boudou. A babucha.
¿Quién le teme al Clavel Inerte?Otro afectado sustancial, que pugna por meterse de perfil en la foto, es Florencio Randazzo, El Loco de la Florería, enemigo íntimo de El Descuidista.
Crece Randazzo entre el universo cerrado de los funcionarios. Y se convence, en pleno esmeril, que en la interna del cristinismo le gana a Scioli.
Al que aún no toma nadie con seriedad es a Rossi, El Soldadito de Milani. Aunque se ponga detrás de un árbol, no tiene posibilidades de aparecer en pantalla.
No es el caso del meritorio Domínguez, El Lindo Julián. Ambicioso que sugiere que “no es tiempo de candidaturas”, mientras el ingenio de Pepe Albistur, su sostén principal, colma Buenos Aires con los afiches inspirados. Como el “no pasa naranja”. Esmeril -cuando no- a Scioli.
Pronto El Clavel Inerte podrá ser también probablemente una carga electoral para Axel Kícillof, El Gótico.
Después que Axel acuerde, en el minuto final, a los billetazos limpios, con Los Buitreros. En su heroica condición de “negociador”, habituado a pagar siempre mucho más de lo que corresponde.
De todos modos, tampoco El Descuidista “está dispuesto a rendirse”. En esta actitud sintoniza con La Doctora.
Aunque no pueda posar su gruesa sentadera en la presidencia del Senado.
“Quiere dar la pelea hasta el final”, confirma la Garganta.
En el descenso, la debilidad se le convirtió en fuerza.
El Descuidista mantiene cautiva a La Doctora, como si fuera la protagonista del “poema épico” de Esteban Echeverría.
También mantiene cautivos a los postulantes que aspiran a suceder a La Cautiva.
Se explica entonces que El Clavel Inerte apele, con insolencias límites, el procesamiento del Juez Lijo. Que se disponga a llegar hasta la Suprema Corte.

Colas sucias

Hasta el cierre del despacho, sólo el senador Pichetto, El Postergado Eterno, fue el único que se atrevió frontalmente a ponerle un freno a Efrenarlo. Abundan rostros distantes de disconformidad, rumores de desacuerdo, las condenas. Las invocaciones al terrible error de La Doctora. Pero nadie se arriesga a exigir la tarjeta roja.
¿Quién le teme al Clavel Inerte?En el cristinismo predominan colas sucias que huelen mal. El temor fluye entre los despachos.
Hoy Boudou es la estampilla indeseable. Como lo definió el Portal, es un Clavel Inerte.
El pícaro ascendente de Mar del Plata, que políticamente cautivó a la veterana de Tolosa, ya nada tiene para perder. La libertad, apenas, pero en el largo plazo. Aunque, en cierto modo, ya este preso. No puede ir a Happening, al Duhau. Ni siquiera puede caminar por el barrio bajo de Puerto Madero.
“En su estado, que duerma, es un mérito”, confirma un transgresor del peronismo. Al que “por bandido” -y sólo “por bandido con temple”- Boudou comienza a parecerle casi simpático.
El Clavel Inerte es el peligro oculto. Se refugia en el aguantadero que no puede presidir.
Resiste las 335 fojas del juez Lijo mientras aguarda la estocada crucial del juez Bonadío. El primero -Lijo- lo cruza por corrupto. El segundo -Bonadío- es peor. Lo cruza por trucho.
Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar fuente.
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lunes, 21 de julio de 2014

Palestina pierde centralidad

Egipto recupera influencia diplomática a través del conflicto entre Israel y el Hamas.


Palestina pierde centralidadescribe Osiris Alonso D’Amomio
Internacionales, especial
para JorgeAsísDigital
“Le pire, dans ce dernier épisode d’une guerre qui n’en finit pas, est l’indifférence qu’il suscite”.
Alain Fraichon, Le Monde
Egipto, a través del Presidente-General Abdel Al Sisi, trata de reconquistar la influencia diplomática.
Desde El Cairo se alude, con suerte escasa, a las treguas sucesivas que los contendientes no acatan. Ni Israel, ni el Hamas, aún las toman en serio.
Hamas, Movimiento de Resistencia Islámica, que controla la llamada Franja de Gaza, es una organización considerada “terrorista” por la Unión Europea y Estados Unidos.
Aquí acontece, en realidad, que el Hamas desconfía lícitamente de Al Sisi. Lo tienen conceptuado más como una parte del problema que de la solución.
Es que el General Al Sisi derrocó, con apoyo “moral” de Estados Unidos y de Arabia Saudita, al régimen democrático de Mohamed Morsi. Fue un epílogo transitoriamente detestable de la “primavera” que derrocó, a su vez, a Hosni Moubarak, para ungir después, en elecciones libres, a la Hermandad Musulmana.
Aquel Morsi -hoy encarcelado por Al Sisi- era apoyado sobre todo por Qatar. Un emirato poderoso por la abundancia del petróleo, y sobre todo por la penetración, siempre sospechada, de la cadena Al Jazeera. Potencia mediática que genera resquemores, y contundentes prevenciones de los tiranuelos que prefieren reprimir tranquilos. Sin los riesgos de la trascendencia y la divulgación.
Y no basta con decir: “Al Jazeera miente”.
Palestina pierde centralidadHoy Morsi, el derrocado, está preso y por suerte aún sin gran peligro de ser fusilado. Como muchos de los colaboradores de su régimen electo.
Síntomas emblemáticos de la tragedia del arabismo, condenado a padecer al déspota o, en su defecto, una de dos, al fundamentalista. Modernistas excluidos.
Aparte Morsi era el aliado fundamental del Hamas. Durante su presidencia interrumpida (por Al Sisi), Morsi supo habilitar los túneles que posibilitaban los distintos abastecimientos hacia Gaza (armas incluidas). Y también mantuvo abiertos los pasos fronterizos. Sobre todo el de Rafah, hoy clausurado.
Por lo tanto Obama -que carga con el nombre de Barack- emerge como el voluntarista excedido. No alcanza a controlar la situación que lo supera.
Hoy Obama no tiene otra alternativa que equivocarse y enviar a John Kerry, su Secretario de Estado. Para impulsar el “cese de hostilidades” desde Egipto.
Pero hay que entenderlo al pobre Barack. Ya no encuentra otro país en mejores condiciones que Egipto. Las cancillerías más influyentes no tienen el menor interés en involucrarse. Los acuerdos de Oslo yacen en el olvido y no asoman nuevos incendiarios que se atrevan a invertir prestigios en la inutilidad de intermediar.
El último fue el Papa Francisco. Dejémoslo para el final de la crónica.

Dinámica de venganza

En el climax de la impotencia, Obama le anuncia al astuto Netanyahu sobre el próximo desplazamiento de Kerry hacia El Cairo. Por supuesto que le expresa también la telefónica preocupación por la intensidad que alcanzó la carnicería desplegada por el ejército israelí. A través de la reacción “desproporcionada” del Operativo Margen Protector.
Palestina pierde centralidadSe trata de la brutal respuesta de Israel, en otra apuesta hacia la impunidad. Contra las constantes provocaciones del Hamas que legitiman -a criterio de Nertanyahu- la virulencia del contra-ataque. Presentado como una contraofensiva inevitable. Certifica la macabra contabilidad de la “desproporción”. Indica que un muerto israelí equivale a veinticinco muertos de palestinos de ocasión.
Son los cohetes provocativos que lanza el Hamas los que precipitan la intromisión terrestre. El Margen Protector que aumenta exponencialmente la siniestra contabilidad.
Se asiste, en definitiva, a la reiteración de la dinámica de venganza.
La saturación del conflicto entre el ocupante victimario (que progresa ante la admiración del mundo) con el ocupado víctima (sometido al estancamiento).
Y condenado a la brutalidad. A padecer, ante la resignación de los civilizados, un sistema de apartheid. Con muros de vergüenza que ni siquiera espantan a los progresistas más movilizados. Lo justifican.
La dinámica de venganza genera reacciones (siempre “desproporcionadas”), que motivan el apasionamiento de las venganzas próximas. Derivan en la construcción agotada del conflicto interminable, que cansa a la “comunidad internacional”. La que, a esta altura, apenas se indigna.
Consta que las “primaveras árabes”, con la sublime tentación de la modernidad, mayoritariamente fracasaron. Realidad que habilita por ejemplo a Marine Le Pen, la política más popular de la declinante Francia actual, sostener que las “primaveras árabes concluyeron en los inviernos salafistas”.
Palestina pierde centralidadLo cierto es que se asiste, en la región, a una concatenación innumerable de focos de conflictos (algunos inéditos). Violencias que atenuaron el rigor de la confrontación árabe-israelí, que pasó a transformarse en el diferendo “Palestina-Israel”.
De continuar con la degradación y el descenso del precio, en cualquier momento deberá hablarse de una guerra Hamas-Israel.
Sin embargo, la extraordinaria cantidad de nuevos muertos en Gaza irrumpe, justamente, cuando la centralidad del conflicto Palestina-Israel había perdido importancia. Hasta en la región. Para dejar, incluso, de ser el tema central, excluyente. Para tratarse en adelante como un conflicto más. De los tantos, permanente y casi olvidado, insoluble en el fondo y de baja intensidad, encuadrado apenas en el ámbito local.
Sobre todo si se lo compara con la gravedad de la carnicería que Bashar Al Assad, El Oftalmólogo (cliquear), no tiene reparos de agravar.
O con las desastrosas derivaciones de la intervención norteamericana en Afganistán y en Irak. O en la desestructuración civil de Libia.
Ahora, para colmo, surge el renacimiento del yihadismo. En su peor versión, a través del desprendimiento de Al Qaeda, el EIIS, que pugna por la creación del califato demencial, entre los estados artificiales de Siria e Irak. Un fenómeno patológico impulsado por los radicalizados sunnis que acercan, curiosamente, las posiciones de los viejos enemigos. Como Estados Unidos e Irán (ver “El error de entregar Irak a Irán”).
Palestina pierde centralidadLa sucesión de nuevos escenarios de conflictos colma la atención de las cancillerías que tienen peso específico y se encuentran desbordadas por sus propios problemas.
Fue desalojado, del primer plano, el padecimiento de Palestina, que hoy está casi olvidada y virtualmente dividida entre Al Fatah, la Autoridad que domina Cisjordania. Y el Hamas, la organización tratada como un mero grupo terrorista, que hoy mantiene su influencia en la Franja de Gaza.
Aunque suene condenablemente metafórico para la paradoja de Israel, Gaza es “un campo de concentración a cielo abierto”.
Al lado del Mediterráneo, en lo que debiera ser un paraíso.
Tal vez, el cansancio y la resignación no sean casuales. Consecuencias de los sistemáticos fracasos para intentar la imposibilidad de la paz.
Entonces nadie puede asombrarse que el recrudecimiento de la muerte hoy despierte apenas una cierta “indiferencia”.
Aquí acierta Alain Fraichon, en Le Monde. Como Albert Garrido, en El Periódico de Cataluña, cuando completa:
“Nadie quiere hipotecar su futuro a causa de un problema que forma parte del relato cotidiano”.
Palestina pierde centralidadEn realidad, lo de “nadie” es un exceso. Sólo Francisco se atreve a la inmaculada faena de perder el tiempo. De lanzarse, en su apasionado diálogo religioso, a rezar en El Muro de Los Lamentos. Y hasta a atreverse a la sobreactuación de invitarlos a compartir el Padre Nuestro, o lo que fuera, al más confiable Simon Peres, presidente de Israel, y al desbordado Mahmud Abbas, de la Autoridad Palestina.
Es excelente la entrega del Papa, aún inmune a las llamas del desperdicio.
Aunque tal vez su diplomacia, siempre rigurosamente informada, debió haberle aconsejado a Francisco incorporar también, en las oraciones, al inconmovible Jaled Meshal.
Es el líder del Hamas en el exilio. Reside en Doha. En la ambiciosa Qatar. Para otra crónica.
Osiris Alonso D’Amomio
para JorgeAsisDigital.com
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viernes, 18 de julio de 2014

La salvación geopolítica china

Fábrega lo duerme a Kícillof y firma un SWAP por 11 mil palos.

La salvación geopolítica chinaescribe Bernardo Maldonado-Kohen
especial para JorgeAsísDigital
Mientras Axel Kícillof, El Gótico, ensaya con ademanes la política universitaria, a través de discursos encendidos y en foros exactamente inútiles, Juan Carlos Fábrega, El Sensato Marginal, el adversario íntimo, cierra el SWAP (o “permuta financiera”) con su par del Banco Central de China.
Consigue así -El Sensato Marginal- el equivalente a 11 mil palos verdes para el Banco Central. Entre pesos (90 mil millones) y yuanes, de cotización más compleja. En caso de necesidad, trasciende que son fondos que podrían aplicarse a las reservas.
Por su parte Milton Capitanich, El Premier (Transitorio), no supo capitalizar la mejor noticia económica que podía darse. Se perdió en la monotonía gris del recitado diario. Ofrecido de manera abúlica, sin gracia ni credibilidad.
Sin salir del país y apoyado en “la línea” del Central, o la Casa Casta -que minimizó Merceditas, la antecesora-, Fábrega se toma el mate de la pava que calentó en su momento Martín Redrado, El Pérez de la Guía. Aunque fue el extinto Néstor Kirchner, El Furia, quien le obstaculizó a Redrado-Pérez la concreción del placer. Con la dilatada ceremonia del despido.

Evocación de los chinos buscapinas

La salvación geopolítica chinaTrátase de la salvación geopolítica china. La que supo, en los inicios, desequilibrarlo tanto a Kirchner. Por su rica versatilidad en materia de desconocimientos. Cuando El Furia portaba aquella simpática candidez del inexperto. El mundo parecía menos hostil. Era “ancho y ajeno”, diría Ciro Alegría.
Entonces Kirchner se ensartó con aquel cuento chino del principio. Pero era explicable. Atendible. Le cabía. Eran chinos aventureros. Buscapinas que procedían de Macao y venían con escala en Angola. Chinos del “escolazo”.
Macao y Angola fueron dos colonias portuguesas. Naturales de ambas colonias se asociaban en un negocio armado por el más gravitante grupo económico de Portugal. El Spíritu Santo, hoy envuelto en tristes problemas casi insolubles, que consolidan el saudosismo (tristeza filosófica) que impera en la región.
Aquellos chinos buscapinas habían cerrado en la oportunidad un excelente proyecto en Venezuela. La construcción de una autopista que uniría ambos océanos, a cambio del petróleo garantizado. Y fue otro extinto, Chávez, quien muy solidario le dijo al operador portugués: “Vayan también a la Argentina, no hay que dejar afuera al hermano Kirchner”.
Y aquellos chinos coloniales, con conducción portuguesa, se vinieron a Buenos Aires. Pero Los Buscapinas tuvieron mala suerte. Justamente coincidían con los preparativos de la visita de Hu Jintao, el presidente chino de verdad. Por supuesto ni Hu Jintao, ni nadie de la comitiva, tenía la menor idea de la existencia de estos chinos tangenciales. Para colmo El Furia, en su deseo de mostrar algún logro, se había ido de boca. El cuento concluyó en el desastre pintoresco de la nada.

Complejo del Mingo

La salvación geopolítica chinaPero ahora es distinto. Aquí no se trata de chinos de utilería. Como los que don Franco solía contratar en el bajo Flores, para impresionar a los funcionarios. Para que pusieran la cara y el silencio, trajeados con elegancia. Don Franco la hacía muy bien.
Ahora al más alto nivel, se concilia un acuerdo, según nuestras fuentes, entre los dos presidentes de los bancos centrales. Y el acuerdo será firmado por Ji Jinping, el sucesor de aquel irritable Hu Jintao, junto a La Doctora. Habrá fotografías para la posteridad.
En el plano doméstico, el que más interesa, debe consignarse que Fábrega lo duerme al pobre Kícillof.
Ocurre que Axelito, “el que abarca mucho y aprieta mucho” -como decía una de sus tías- es portador del Complejo del Mingo.
Deriva del deseo inmanente de manejar lo que le corresponde a un verdadero ministro de Economía. Con las competencias que se cargó aquel Domingo Cavallo, cuando conducía lo que son hoy cuatro o cinco ministerios.
Sin embargo El Gótico aún no pudo cargarse del todo a Julio de Vido, el Ex Superministro. Hoy De Vido sobrevive envuelto al vacío, mientras La Doctora no le concede la bendición de dejarlo ir.
Ocurre que Kícillof, con instrucción de La Doctora, lo vació a De Vido sin piedad. En cualquier momento les sopla a Baratta, o a Olazagasti, aunque lo que quiere en el fondo es encerrarlos. Lo último que le sopló El Gótico al Ex Superministro fue la Secretaría de Energía. Suplió al desgastado Cameron por una muchacha de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. La ingeniera Matranga.
La salvación geopolítica chinaPero Axelito, el orgullo de sus tías, tampoco puede superar el Complejo del Mingo si es que no alcanza a cargarse, siquiera, a la insaciable Ministra de Industria. Es la señora Deborah Giorgi, La Condesa de Tierra del Fuego (ampliaremos).
Y de ningún modo puede El Gótico alucinar con equipararse al Mingo si tampoco controla la fundamental AFIP. Es el estado autónomo de la recaudación, donde se encuentra instalado Ricardo Echegaray, El Intocable, hasta cuando le plazca, junto a Michel, El Temible de Gualeguaychú.
Si se le suma que tampoco puede ejercer ni migajas del poder en el Banco Central, donde talla El Sensato Marginal, a Kícillof no le queda otra alternativa que rescatar la condición de jerarca estudiantil. A los efectos de ensayar discursos de barricada contra Los Buitreros. Para quejarse ante la OEA, como si fuera Joaquín o Magdalena. Para suplicar ante el amontonamiento del G77, ante los BRICS, la Organización Mundial de la Salud, Médicos sin Fronteras o el Servicio Sacerdotal de Urgencia. Cuando lo que El Gótico debiera abandonar, junto a La Doctora, es la masturbación oral del “default táctico”. Y acordar la manera del pago en Park Avenue, con el doctor Pollack. Auditados, si es que se ponen los largos, por los que eventualmente los van a suceder (teléfono para Mauricio, Sergio, Daniel o cualquiera de Los 5 Latinos).

El atributo de partir

Para concluir, Argentina mantiene expectativas favorables que admiten la vigencia del optimismo. Pero hay que tratar de equivocarse menos.
Si se perfilan momentos venturosos para el país es porque La Doctora se tiene que ir. Por el sublime atributo de partir.
La salvación geopolítica chinaLa Doctora raja, a más tardar -como lo pide el Santo Padre- hacia finales del próximo año. Aunque se lo podría ayudar a Francisco. Y aproximarle la línea de llegada. Para que llegué con más -y mejor- aire.
Sin embargo el mercado es tan sensible que siempre se adelanta a los acontecimientos.
A La Doctora, en adelante, le quedan muy pocas posibilidades de hacer más daño.
De todos modos, si concentra y se esmera, aún puede perjudicar algo más. Y entregarse también, por ejemplo, junto al Gótico, al rigor reconfortante de las asambleas universitarias.
Bernardo Maldonado-Kohen
para JorgeAsisDigital.com
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miércoles, 16 de julio de 2014

El Producto Mauricio (consumir con moderación)

MAURICIO, DANIEL Y SERGIO (3ra. Época): Crecimiento que coincide con el romance platónico con La Doctora.

El Producto Mauricio (consumir con moderación)escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, sobre Informe de
Consultora Oximoron, especial
para JorgeAsísDigital

Introducción
Sociedad cargada de pesares

La dilatada miniserie “Daniel, Mauricio y Sergio” es indispensable. Por ella, el Portal sobrevivió con argumentos, durante dos años.
Al iniciar la “tercera época”, la historia de final incierto mantiene la frescura tensa, y el interés en aumento.
Ocurre que tampoco apareció ningún otro que supere la medianía estética. Signa (la medianía) la actitud de los tres reconocidos protagonistas. El consumidor los conoce de memoria. Por lo tanto no tiene mayores posibilidades de sorprenderse.
El trío -que compite por la presidencia- conecta, en perfecta armonía, con el estado paradójicamente light de una sociedad cargada de pesares. De situaciones límite.
Cuesta entonces situarlos, a los tres héroes, a la altura de los pavorosos problemas que La Doctora, al partir, lega a la sociedad. La sociedad paradójica que prefiere consumir productos light. Frescos. Sin litigios ni confrontaciones que marcaron las turbulencias del kirchner-cristinismo.
Hasta el cierre del primer capítulo de esta “tercera época”, uno de los tres se calzará la banda.
Ya que José De la Sota, El Cordobés Profesional, no aparece aún visible en la fotografía. Por más que se obstine en méritos mediáticos.
Como tampoco aparece en la pantalla ningún exponente de la colección de precandidatos de invierno, de los que impulsa La Doctora para esmerilar a Daniel. Ni Domínguez, El Lindo Julián; o el inflamado Randazzo, El Macho del Off; o Urribarri, Padre del Marcador. Mencionar en la acumulación a Rossi, El Soldadito de Milani, simboliza un acto de piedad.
Por su parte, Los 5 Latinos de UNEN, amontonan las imposibilidades que los hacen descender. Colectivamente decepcionar. Hasta someterse a la sentencia perdonavidas de los consultores.
“Aún no miden”. Pese a los atributos morales del conjunto musical.
Osiris Alonso D’Amomio
Director-Consultora Oximoron
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Bandera verde

El Producto Mauricio (consumir con moderación)Al margen de la multiplicación de operaciones entrecruzadas, que inspiran el objetivo brutal de demoler recíprocamente al adversario, “Mauricio, Daniel y Sergio” se encuentran -para Consultora Oximoron- a la par. Empatan con alrededor de un cuarto del electorado para cada uno. Sea dicho a pesar del fuerte operativo en marcha que consiste en degradar tanto a Daniel, El Esmerilado, como a Sergio, El Enemigo (leer “El Enemigo, El Sucesor y El Esmerilado”, cliquear).
Al primero, Daniel, porque se lo da ya por tercero cómodo, mientras se pone en duda que sea candidato.
“Hoy pierde con Randazzo en la interna del kirchnerismo”, confirma la Garganta.
A Sergio, en cambio, porque se especula acerca del momento de capitular y sentarse a negociar.
“La meseta, para Sergio, representa un retroceso”, confirma otra Garganta.
(Ampliaremos en los próximos capítulos).
Significa confirmar que persiste otro 25 por ciento, para repartirse entre el Resto del Mundo. O para ser rapiñado por alguno de los tres que empatan.
Infortunadamente, existe un extendido espacio libre que aún no alcanzan a ocupar Los 5 Latinos.
Trátase de la célebre conjunción metropolitana que admite el lucimiento televisivo de la señora Elisa Carrió, La Demoledora. Notable primera voz, en su rol de Estela Raval. Acompañada por los cuatro correctos caballeros, que le hacen el coro para cantar “Juntitos Juntitos”. Pero es una melodía que no prende.
El Producto Mauricio (consumir con moderación)Cleto Cobos, El Malvinero Sentimental. Pino Solanas, El Dirigente Universitario. Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto.
Y por último el acosado Ernesto Sanz, la Esperanza Blanca. A quien el PRO -expresión institucional del macricaputismo- supo imaginar, sin mayor disimulo, como el compañero de fórmula ideal de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. Lo divulga en sus comidas hasta la informada señora Mirtha Legrand, Dorian Gray.
Debe aceptarse, a esta altura, que Mauricio es “el vedette del momento”. Hoy está de moda pontificar sobre la onda Macri. Y arriesgarse en apostar por su “destino manifiesto” de sucesor.
Entonces Sanz está presente en las planificaciones de los informatizados que movilizan el Producto Mauricio (para consumir con moderación). Aunque los astutos macricaputistas prefieran instalar los beneficios transitorios de proyectarse en soledad. A través de la Tercera Vía (invención independiente del radicalismo y del peronismo). Una fórmula de escasa originalidad que ya cultivó Francisco Manrique, El Paco, con suerte bastante relativa, en los setenta. Pero para diferenciarse de Ricardo Balbín y Juan Domingo Perón, dos emblemas de una política no precisamente light. Aunque condenada al fracaso. En el país donde todo, absolutamente todo, termina mal.

El Vedette

El Producto Mauricio (consumir con moderación)Mauricio -dijimos- emerge hoy como el vedette principal del trío.
Es sugestivo que el crecimiento del Producto Mauricio coincida -para Oximoron- con los avances positivos de su relación políticamente platónica con La Doctora (leer “Romance del Mauricio y La Doctora”, cliquear).
La dama ya no sólo le atiende el teléfono desde hace seis meses. Instruyó aparte al doctor De Pedro, El Wado, para que colabore en resolver todos los problemas que lo afecten a Mauricio. Judiciales incluidos.
Sin ningún enigma trasciende por todas partes que La Doctora, como Sucesor, lo prefiere a Mauricio. Lo cual brinda la garantía que el razonamiento es -en definitiva- falso.
Mientras la atmósfera frentista tiende hacia el entendimiento entre Mauricio y Sanz, trasciende que existe un retroceso en el entusiasmo del primero. O sea de El Niño Cincuentón. Son los números inapelables que suele acercarle, según nuestras fuentes, el pensador Jaime Durán Barba, El Equeco. Con la sentencia cruel: “Los radicales, Mauricio, no miden, salvo en Córdoba”. Donde el Producto -se ufanan- está primero.
Significa confirmar, por la numerología de Durán Barba, que se enfría el acuerdo que maduraba naturalmente. Entre el macricaputismo y un sector de la milenaria UCR.
Para simular y cederle al tiempo la oportunidad del reacomodamiento, en el macricaputismo se plantea la reedición de la fórmula triunfal que ganó el Artificio Autónomo.
El Producto Mauricio (consumir con moderación)De Mauricio con la señora Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida. A los efectos de suministrarle, según nuestras fuentes, a la difícil Gaby, un potente caramelo de madera (ligeramente espolvoreado con azúcar impalpable). Para que la distraiga un poco de la causa perdida de suceder a Mauricio en el Artificio Autónomo.
Pero trasciende que esta vez no será fácil pasarla al cuarto a La Princesa. Como cuando se desprendieron de su vicejefatura para clavarla como diputada por la capital. En beneficio de la causa macricaputista. Se complica ahora el proyecto de sacarla de la pelea por el Artificio Autónomo. Postulación que nadie le saca, según nuestras fuentes, de la amplia boca, a don Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Pompeya. Para algarabía de todos aquellos que se disponen a enfrentarlo. Sin saber que tendrán que enfrentarse, en realidad, con Mauricio, paraguas protector de El Carismático de Pompeya.

Unificación de elecciones

La sucesión en el Artificio Autónomo es -para Oximoron- el principal problema de la Mutual PRO.
Dilema que no alcanza a resolver el Equipo de Comunicación Directa que controla Marquitos Peña, El Pibe 10. Instrumentador eficaz de la estrategia que dicta el pensador Durán Barba, y que promueve los atributos del Producto Mauricio con el rigor que se invierte en vender un champú, o imponer una marca de jeans.
El Producto Mauricio (consumir con moderación)La duda sucesoria instiga, por otra parte, a no convocar elecciones separadas entre el Artificio y la Nación. Mejor es que El Carismático vaya prendido detrás de la candidatura presidencial de Mauricio. “Chupado”, como se dice en la jerga del automovilismo. Y celebrar las elecciones el mismo día. Para que Mauricio arrastre, también en Buenos Aires, la provincia inviable, a la señora María Eugenia Vidal, La Muchacha del Flores de Girondo. O en todo caso a Jorge Macri, El Primo (que era) Pobre. Imbuidos por la perspectiva de repetir la peripecia de Raúl Alfonsín, de 1983. Creer que la potencia del candidato presidencial -Mauricio- vaya a arrastrar al candidato a gobernador de La Inviable. Y que de yapa pueda beneficiarse también Rodríguez Larreta.
Demasiada exigencia para un Producto vendible que mantiene los astros alineados. Y que se encuentra en pleno crecimiento personal. Sumido en el romance platónico con La Doctora, que lo lleva de la mano, como Gretel a Hansel, para cortar cintas. Así sea para inaugurar cincuenta metros del carril de una autopista.
El Producto Mauricio (consumir con moderación)Sin embargo, para Oximoron, el macricaputismo aún no logró armar ninguna fuerza de consistencia nacional. Son apenas números de encuestas excitadas. Pese a los esfuerzos y a la eficacia de los maxilares de Emilio Monzó, El Diseñador.


Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
Continuará
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lunes, 14 de julio de 2014

LA MARGINALIDAD ESTÁ PEOR QUE EN 2001


Piedra libre para la destrucción en La Revolución Imaginaria.

La marginalidad está peor que en 2001escribe Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
Los cristinistas se enojan cuando se confirma, desde aquí, que “la marginalidad en Argentina está hoy peor que en 2001”.
Y se agrega: “excitada por el narcotráfico y franeleada con el cuento de la inclusión social”.
En realidad, lo que sociológicamente espanta, aún no se entiende, es el significado explícito del 2001. Donde la marginalidad muy poco tuvo que ver.
Lo que estalló, en aquel final ardiente del año, fue la paciencia colmada de sectores maltratados de las capas medias.

Madres del Banco de Galicia

En el primer año del siglo, la desesperación encegueció al pequeño burgués clásico (para decirlo en la superada terminología marxista).
La marginalidad está peor que en 2001Fue al descubrir que sus fondos depositados en dólares repentinamente se habían diluido. Cuando se ponía el plástico en el cajero automático y no aparecían los billetes apaciguadores. Detonante principal de las bulliciosas protestas que derivaban en actos próximos a la barbarie. Encabezadas, por entonces, por las Madres del Banco de Galicia (según la acertada concepción del pensador Ignacio Zuleta).
Se registró, en la práctica, la transferencia de recursos más letal. Desde el patrimonio de las hipersensibles capas medias hacia la picaresca de los endeudados en dólares. Fueron los que supieron aprovechar los beneficios posteriores de la pesificación asimétrica, indiferentes al tendal que dejaron al descubierto. Dispuestos, en adelante, a acumular rencores y desconfianzas.
En cambio, lo que se reconoce como “marginalidad” quedó entonces mayoritariamente empatada. Casi a mano. Porque era muy poco o nada lo que aquel marginal de 2001 tenía para perder. A lo sumo se distanciaba mucho más del casi extinguido proceso de estratificación social. Es decir, la posibilidad del ascenso de clase, un fenómeno que sigue aún -aceptémoslo- casi vedado. Reducido apenas al territorio de la utopía o del braguetazo.
Con lo cual se asiste, además, al fracaso estrepitoso de un gobierno de procedencia básicamente peronista, como el que se padece y termina, sin relevos que hasta ahora entusiasmen.
El peronismo -que todo lo abarca- supo caracterizarse también por presentarse como una máquina reproductora de clase media. A los efectos de facilitar el traspaso. Desde la marginalidad del desposeído hacia las sutiles contradicciones de una clase media, primero, baja. Pero con posibilidades de acceso hacia la educación, que sistematizaba la realidad del progreso y que hoy es víctima de la misma decadencia.

La identidad resquebrajada

La marginalidad está peor que en 20012001 representó, en principio, un contundente empobrecimiento de las capas medias que protagonizaron creativos escenarios de barbarie acotada. Y la consolidación simultánea de una marginalidad cada vez más alejada de una posible integración al proceso productivo.
Después de la magnífica transferencia de recursos, desde las capas medias hacia la especulación triunfal de los beneficiarios, comenzó con Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas) el ciclo de crecimiento (que iban a desperdiciar sus dos sucesores).
Claro que se crecía con la dupla Duhalde-Lavagna, pero desde la ventaja comparativa que ofrecía la gran decepción de estar en la lona.
Desde abajo, en general, suele ser más factible el logro de incorporarse un poco.
Y aquellos sectores medios que perdieron, paulatinamente iban a recuperar -merced al crecimiento- partes considerables de lo transferido. Y volverían, más resignados que vencidos, a ponerla en los bancos.
Es precisamente a partir de 2003, a través de la Revolución Imaginaria que impulsa el kirchnerismo, cuando se reciben los réditos de la recuperación que se inicia con Duhalde. Y cuando comienza el despliegue de desaciertos presentados como méritos, que se las ingenia para desperdiciar imperdonablemente la etapa de prosperidad más extraordinaria. Merced a la prepotencia ascendente del commodity principal. El poroto subestimado que aún nos sostiene.
Aquel desperdicio histórico concluye con la impúdica marginalidad de hoy. Con los abyectos desmanes de anoche que sólo pueden sorprender a los distraídos y que pudieron contemplarse grotescamente por televisión. Cuando los violentos marginales salieron de sus refugios normales para banalizar penosamente el saludable acto de gratitud. El reconocimiento que “la sociedad blanca” ofrendaba a la selección nacional de fútbol, que consiguió el meritorio segundo puesto en el torneo Mundial de Brasil. Mucho más, en cierto modo, de lo que se merecía. Y de lo que se esperaba de ella.
La marginalidad está peor que en 2001Aparte, “la sociedad blanca” aprovechaba también para homenajearse a sí misma, en los alrededores del Obelisco. Lo necesitaba. Como si se complementara con los sectores más osados que se desplazaron hacia Brasil, para pintarrajearse, conmoverse, gastar a los brasileros y simular que pertenecían a una barra brava elegante. Porque gracias a un conjunto de futbolistas regulares podían consolidar ciertos aspectos de la identidad resquebrajada (Ver “La sociedad blanca recupera el fútbol” cliquear).

Piedra libre

Aquí también se dijo que explicar los escatológicos incidentes de anoche, a través de la derrota, es ingresar por la puerta equivocada. Porque el vandalismo estaba garantizado. Aunque Higuain o Palacios hubieran acertado con su puntería y se les ganara a los alemanes.
El acontecimiento del fútbol producía la legitimidad de la aglomeración. De ningún modo el violento marginal podía desaprovecharlo. Algo siempre puede robarse y destruirse.
Aparte, no hay fundamentaciones para sorprenderse. Cualquiera sabía que la ciudad no se encontraba siquiera preparada para soportar el autodenominado día del hincha de fútbol. Derivó en violencias devastadoras similares a las de anoche. Y en el mismo escenario.
La marginalidad está peor que en 2001Como balance -y aunque se enojen- el cristinismo produjo efectos catastróficos en las tres grandes franjas sociales. En trazo grueso, arriba, en el medio, pero sobre todo abajo.
En los márgenes. Donde el narcotráfico cometió su turno prioritario para el estrago. Y donde se subsidió a la bartola y sin el menor objetivo de contención. A través del excitante cuento de la inclusión social, basamento teórico de los logros supuestos de la Revolución Imaginaria, y en una atmósfera de permisividad más irresponsable aún. Con una idea prejuiciosa, casi culposa, del derecho del Estado a ejercer la represión. Recurso entendido, por los progresistas de ocasión, como una patología.
Piedra libre, entonces, para el robo y la destrucción. Es gratis.
Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar la fuente.
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viernes, 11 de julio de 2014

La sociedad blanca recupera el fútbol

El gran acierto del Fútbol Para Todos.

 La sociedad blanca recupera el fútbolescribe Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
La sociedad blanca, durante el Mundial, recuperó el control del fútbol.
“Cuando el tema interesa, la gente no vacila en ponerla”, confirma la Garganta.
Despachante de innumerables aviones privados, que forman fila en el aeropuerto de San Fernando. Para partir, cuando juega Argentina, hacia algún punto de Brasil. Belo Horizonte, San Pablo, Porto Alegre, Brasilia. Ahora despacha para Río de Janeiro.
Relata que se registraron decenas de “vaquitas” de diez u ocho personas cada una. A los efectos de juntar los miles de dólares respectivos para organizar el vuelo privado. Ida y vuelta, por ejemplo hacia Brasilia, con una noche de hotel cinco estrellas y sin certeza de conseguirles el valorable ticket de la entrada.
Y ni hablar del oportunismo extraño que se apoderó durante la demanda inagotable de los vuelos de línea. Derivaron en la triplicación de costos del pasaje.
“No me imagino que un alemán, de Berlin o Frankfort, pague hasta Río tres veces más por un pasaje, porque sea el Mundial”, confirma otra Garganta.
Otro que “no vacila en ponerla” para asistir el domingo, al partido final de Argentina y Alemania. Con dos de sus tres hijos. Y alguna novia.
 La sociedad blanca recupera el fútbolEn el ámbito local, al que pronto debe volverse, la sociedad blanca, presentable y educada, ya dio por perdido el espectáculo del fútbol.
Fue copado, absolutamente, por la violencia de los marginales, que la alejan. Con las divisorias barras bravas que disputan, entre sí, por los núcleos prioritarios de pertenencia. Desde la explotación del estacionamiento hasta la distribución de versiones piadosas de “la blanca”. Las entradas de favor, la regulación de los aplausos o condenas.
Por la pugna explícita, sea a trompadas, sea a palazos o tiros. Por la sucesión de los negocios multiplicados.
Circunstancias diversas que expulsaron a la sociedad blanca de las tribunas.
“Ir a la cancha ya no es más para uno”, confirma la Garganta, resignada a la placidez de la televisión.
“Suerte que el Mundial es diferente”.

El mérito de reconocerse

Festiva, sin reparos, pintarrajeada de manera exuberante, la sociedad blanca disfruta del Mundial de Brasil.
 La sociedad blanca recupera el fútbolPerfectamente puede reconocerse. Coincidir con otros pintarrajeados, con colores distintos. Aunque se unen, fraternalmente, por la gran pantalla, donde de reojo siempre se buscan. Y saludan fervorosos al encontrarse. Sonrientes y con ambas manos. Sospechan que son descubiertos por los amigos que los miran, igualmente movilizados, aunque en sus casas, algo más cómodos.
Basta con cualquier plano panorámico de las tribunas para captar la multitud de argentinos sensibles y emotivos. Donde no aparece, ni siquiera como muestra, la imagen de ningún violento marginal. De los que pueblan los espectáculos locales.
Así vale la pena conmoverse con sutilezas del fútbol. Con la educación que posibilita la distancia. Con una distinción relajada, sin riesgos elementales.
La ventaja de los costos marca, con claridad, la frontera de las diferencias sociales.
El costo permite el desplazamiento selectivo de los amantes del fútbol. Los que, inducidos por la pasión, asumen la magnitud del gasto, como un verdadero atributo.
“Vale la pena darse, alguna vez, el gusto”, confirma la Garganta.
De gritar a favor del equipo nacional, de “gastar” a los brasileros “que se comieron siete”. Simularse, durante un lapso, como presentable barra brava.
De tararear el himno. Otro núcleo de pertenencia que genera también su propia diferenciación.
 La sociedad blanca recupera el fútbolPorque para disfrutar plenamente del Mundial de fútbol es necesario mantener una idea previa de nación. Aunque se encuentre oculta, o apenas atenuada.
Una idea de nación que supere el marco aldeano del terruño, del barrio o de la cuadra. O de la identidad que brindan los colores de la casaca del equipo, en el plano doméstico. Al que debe volverse en tres días.
También, para conmoverse con el aspecto nacional, se debe estar capitalizado previamente por el ejercicio de la educación.
Otro atributo (la educación), que también, en la Argentina de hoy, tiene un costo.
El Mundial de Fútbol aún puede entenderse mejor. Aunque nadie subraye que los jugadores de Bosnia, sin ir más lejos, fueron formados durante la cotidianeidad de la guerra interna que desmembró para siempre Yugoeslavia. O que varios de esos muchachos rubios, que patean con menos habilidad que los nuestros, pueden ser perfectamente musulmanes, de cinco oraciones diarias.
Tampoco es necesario saber que esos otros chicos, los que jugaron para Irán, pertenecen a la generación de la revolución islámica, nacidos todos después de la irrupción del ayatolah Komeini, en el declive relativo de la civilización persa. No se trata de esgrimir ninguna acumulación informativa que pueda confundirse con erudición. Menos, aún, con la portación inofensiva de cultura.
Basta con asumir que cada equipo, desde su presente, arrastra una historia.

Final con Fútbol para Todos

 La sociedad blanca recupera el fútbolA esta altura de la crónica, sobre todo al tomar consciencia que en tres días se regresa a la normalidad, debe aceptarse que Fútbol para Todos -nobleza obliga- es de lo mejor que produjo el cristinismo. Un acierto. Pero por lo contrario de aquello que vulgarmente se supone.
Porque se incluye, en el fútbol para todos, a la desplazada sociedad blanca. La que se encuentra, en la práctica, ausente. Porque considera a los estadios un ámbito casi prohibido.
La sociedad blanca hoy puede mayoritariamente seguir los partidos locales por televisión. Mientras deja, a los marginales, a través del ejercicio de la violencia, el control de las canchas, de las tribunas. Para generar situaciones limitadas, en cierto modo, al exclusivo plano policial. Por la reciedumbre que impide, incluso, hasta la presencia de visitantes de otros colores.
 La sociedad blanca recupera el fútbolA partir de estas carencias cotidianas puede valorarse la magnitud del Mundial para la sociedad blanca. La que “no vacila en ponerla”.
Se explica entonces que miles de sus exponentes inviertan para exponer la libertad admirable de pintarrajearse. De ponerse la casaca argentina o envolverse en una bandera.
De trasladarse hacia Río de Janeiro o a San Pablo, como dentro de cuatro años hacia Moscú o San Petersburgo. A los efectos de tararear el himno, para recuperar gloriosamente el fútbol que nunca (la sociedad blanca) debió haber perdido.
Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar fuente.
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lunes, 7 de julio de 2014

LA FANTASÍA DEL BRICSA

La Doctora intenta seducir a Putin y a Xi Jinping mientras choca con la reticencia de Dilma




                  escribe Bernardo Maldonado-Kohen
             
especial para JorgeAsísDigital
      
        

                 Primero fueron los BRIC. Brasil, Rusia, India y China. 
                 Con el advenimiento de Sudáfrica pasaron a ser los BRICS.
                 Hoy La Doctora estimula la fantasía de transformar el BRICS en BRICSA.

                  En vísperas de la zozobra del default, con la institucionalidad quebrantada por el procesamiento judicial del vicepresidente, La Doctora aspira saludablemente a recuperarse.
                  A retomar la iniciativa. Con la base de hierro de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora, la estrategia que le diseña Zannini, El Cenador, e instrumenta el ministro estrella, Axel Kícillof, El Gótico.

                  Ahora se apuesta por la fantasía de incorporar a la Argentina al bloque de los BRICS. Los grandes “países emergentes” que avanzan, desde 2008, en la gestación del nuevo polo de poder. Que se diferencie, en la práctica (ya no sólo en la retórica) del poder gastado que controlan Estados Unidos y algunos fuertes países de la Unión Europea.
                  Los BRICS celebran su VI Cumbre en Fortaleza, Brasil, el 15 y 16 de julio. Dos días después de concluido el Mundial de fútbol.


             La salvación geopolítica
                 
                 Podría facilitarse el camino de la salvación geopolítica a través de la interesada amabilidad de Vladimir Putin. Es el zar contemporáneo de Rusia, que llega a la Argentina justo un día antes del partido final. Por diez o doce horas. 
                 O a través de Xi Jinping, el chino competidor íntimo de Putin, que llegará después de los discursos de Fortaleza.
                 Podrá aplaudirlos La Doctora. Se encuentra invitada, acaso a su pesar, por la señora Dilma. Junto a la colección de invierno de los presidentes de países que componen el invento de Unasur.
                 La Garganta sostiene que los otros “países hermanos” ligaron la invitación a Fortaleza merced al sobreactuado comportamiento de la Argentina. Es que aquí se festejó el amague de convocatoria de Putin, como si  invitaran directamente a adherirse a la congregación.
                La salvación geopolítica viene entonces, prioritariamente, por el lado de Rusia. Impulsada, semanas atrás, en Moscú, por el canciller Timerman, junto al canciller Lavrov.
                Lo gravitante es que ambos líderes, Putin y Xi Jinping, marcarán separada presencia en la regalada Buenos Aires. Donde sobrevive un gobierno debilitado que necesita anuncios. Aunque sean hipotéticos. Como también necesita mostrar conexiones que quiebren la idea del aislamiento.


          Contra Breton Woods

                . En Fortaleza, con las presencias al máximo nivel, los presidentes de los BRICS planifican avanzar con proyectos medulares. Ya fueron tratados en la reunión preparatoria de Moscú (ver “Los BRICS perforan el aislamiento de Irán” cliquear), como en la anterior Cumbre de Durban.
                  Trátase de la creación del Banco de Fomento y de un Fondo de Reservas. Invenciones que comenzarían a funcionar en 2016. Con sede central - según el Financial Times- en Shanghai.
                   
La creación del banco contiene el objetivo explícito de financiar proyectos de infraestructura (de aquí el entusiasmo de La Doctora).
                   En definitiva los BRICS optan por crear riesgosos mecanismos de sustitución. Sobre todo para superar la decadencia del Fondo Monetario Internacional.
                    En su maniqueísmo, los críticos crípticos del “discurso único” consideran que el FMI está hegemonizado por los norteamericanos y los europeos líderes. Los que impusieron, según el criterio predominante en la gesta, el sistema financiero injusto, que se encuentra inspirado en los acuerdos de Breton Woods, surgidos de los resultados de la segunda guerra mundial, que no registran el verdadero cuadro del poder actual.
                   Son acuerdos que, para China y Rusia, están anacrónicamente agotados. Sobre todo también para India y Brasil, dos gigantes que aspiran a elevarse, al extremo de reclamar la condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Con la previsible reticencia de Japón y Pakistán, en el caso de India. Y con la reticencia de Méjico y Argentina, en el caso de Brasil.
                    Aparte, en Fortaleza tratarán un punto aún más complejo. La creación de la moneda común de Los BRICS, que desafíe la hegemonía del dólar y del euro.
                    


                Diplomacia a la bartola  
                
                      Tanto con Putin, como con Xi, La Doctora aspira a anunciar algunos acuerdos que le permitan recuperar la iniciativa. Para abandonar la idea instalada del gobierno estancado. En pleno retroceso, que se desangra entre los papelones judiciales del vicepresidente y el riesgo viable del default. Pero ya no por desidia, falta de credibilidad, improvisación patológica o simple mala praxis. 
                     “Como consecuencia del sistema financiero injusto”. Es el verso que pregonan los apóstatas de la emergencia.
                    Es justamente aquí donde, para la diplomacia a la bartola de la Argentina, se enlaza el afán de seducción a los BRICS, con la incentivación de las condenas retóricamente chiquilinas en los foros multilaterales.
                    La jugada audaz del cristinismo intenta suplir la fragilidad del PBI (Producto Bruto Interno) con la sobreactuación político-ideológica, en ámbitos como la OEA o en la ONU.
                     Semejante adolescencia estratégica puede brindarle, a la Argentina, cierta espesura racional a la catastrófica opción de internacionalizar el conflicto con Los Buitreros. El litigio que debe resolverse en el despacho judicial, y no en los foros multilaterales con traducciones simultáneas en las “cinco lenguas de trabajo”..
                     Cuesta entender que la OEA, La ONU o El Grupo de los 77, en el despacho del juez Griesa cuenta con tanta influencia como algún pronunciamiento solidario de Médicos sin Fronteras, la Organización Mundial de la Salud o del Servicio Sacerdotal de Urgencia.


              Putin y Xi

                       Al cierre del despacho, en la Unión Industrial Argentina se acelera, según nuestras fuentes, la redacción apurada de acuerdos cooperativos. De indispensable utilidad para componer alguna fotografía de La Doctora con Putin, para la posteridad indiferente. Trasciende, aparte, que alguna empresa rusa se muestra bastante interesada en la construcción de una central nuclear en Neuquén. Ampliaremos.
                       Con Xi Jinping, en cambio, acaso para consolidar la tristeza de Lázaro, El Resucitado, planifica La Doctora anunciar la definitiva construcción de las represas Condor Cliff y La Barrancosa. Rebautizadas, en la penúltima vuelta, como Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.
                       El lacerado Lázaro Báez descontaba, según nuestras fuentes, que las represas iban a pertenecerle a su Austral Construcciones. Tiene decenas de máquinas a la intemperie, adquiridas para la ocasión, que se oxidan mientras El Resucitado se tutea con la cesación de pagos y planifica rajarse al Chaco.
                       Muerto Kirchner, El Furia, y desatado el escándalo de la marroquinería y La Rosadita, se impuso la superior concepción moral de Zannini. Entonces la última licitación signó el triunfo inapelable de Electroingeniería. Es la empresa cordobesa del santiagueño Acosta, y sobre todo de Gerardo Ferreira. Hoy asociada, para las represas, a Gezhouba, de China.
                        Al cierre de la crónica no se puede asegurar si don Xi Jinping dispondrá la financiación de los cinco a seis mil millones de dólares. O si renueva aquella ingenuidad del cuento chino de 2003, que signó la inexperiencia internacional de El Furia.
                        Al margen de los eventuales negocios que puedan encararse, lo que políticamente interesa a La Doctora es el apalancamiento de Rusia y de China. A los efectos de facilitar el ingreso a los BRICS. Y convertirlos en la fantasía de BRICSA.
                 
                Final con bolilla negra  

                     Pero la primaria ambición lícitamente choca, según nuestras fuentes, con el sutil obstáculo de la presidente Dilma. De su bolilla diplomáticamente negra, puesta con una sonrisa y un abrazo..
                      El gobierno de Brasil se encuentra escasamente interesado -según la Garganta- en tener como asociado, ahora también en una liga superior, al vecino que se muestra reticente a la idea de rendirse. Para colmo  se supone e n condiciones de ofrecerle una cierta competencia, ya no sólo futbolística.
                      En materia de BRICS, La Doctora es diluida por Dilma entre la ficción oral de la Unasur. Por lo tanto es factible que su faringitis registre alguna recaída que le impida desplazarse hacia Fortaleza.
                      Para Dilma, La Doctora es una vecina más. Del montón. Equiparable, apenas, a Nicolás Maduro. Con quien La Doctora tiene, a propósito, demasiados puntos en común. Sobre todo la condición compartida de ser dos sucesores de líderes que les dejaron, como herencias, dos patéticos desastres.
                       Desperdicios históricos imposibles de domar.      

   
                                                  Bernardo Maldonado-Kohen
                            

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